Lectura de un docente que nos invita a encontrar el sentido de nuestra vida. 

Amigos de AMISIEC

Nos es muy grato comunicarnos con ustedes, deseando que se encuentren muy bien.

En esta ocasión les enviamos la lectura de un docente que nos invita a encontrar el sentido de nuestra vida.

Saludos. Dios los bendiga siempre.

Rosy y Jesús Zenil.

VIKTOR EMIL FRANKL LION

Viktor Emil Frankl fue hijo de Gabriel Frankl y de Elsa Lion, segundo de tres hijos, nació en Viena el 26 de marzo de 1905, en el seno de una familia de origen judío, sus estudios los realizó en su ciudad natal. Siendo estudiante universitario actuó en organizaciones juveniles socialistas; en ese tiempo Frankl empezó a interesarse en la Psicología.

Creció su interés por el Psicoanálisis de Sigmund Freud, en 1924 inició una correspondencia con él, siendo aún estudiante de bachillerato. En la Revista Internacional de Psicoanálisis, Freud presentó el trabajo científico de Frankl sobre “La mímica como afirmación y negación”.

Estudió Medicina en la Universidad de Viena y se especializó en Neurología y Psiquiatría. En 1933 trabajó en el Hospital General de Viena; en 1937 practicó la Psiquiatría de forma privada. En 1940 trabajó como neurólogo en el Hospital Rothschild.

En los primeros años de la guerra Viktor trató de obtener una visa para trasladarse a los Estados Unidos, sin embargo, la respuesta no se le dio hasta el año de 1941. Esta nueva situación se presentó como una pregunta concreta en su vida que sólo él podía responder. Por un lado, tendría un futuro muy probablemente pacífico y desahogado en América donde podría ejercer su profesión; por el otro, estaba la realidad determinada de su presente: Austria anexada a la Alemania nazi. Además de sus numerosos pacientes de la clínica, miles de sus compatriotas experimentaron el gran holocausto de la guerra y la exterminación. Otro elemento muy importante en esa decisión fueron sus padres ya ancianos. Su hermano mayor Walter, había sido detenido con su cuñada Elsa y enviados a Auschwitz; su hermana menor Stella había aceptado emigrar a México para posteriormente radicar en Australia, donde murió en 1996.

Viktor Emil reflexiono en un parque de la siguiente forma: “…era libre para marcharme, desarrollar y defender mi teoría. Mis padres estaban contentísimos y compartían conmigo la alegría de verme a salvo en el extranjero, entonces me pregunté a mí mismo qué hacer, debía yo sacrificar a mi familia por el bien de la causa a la que había dedicado mi vida, o debía sacrificar esta causa por el bien de mis padres. Cuando uno está confrontado con esta clase de preguntas, uno ansía una respuesta del cielo”. Llegó a su casa y ahí sobre el aparato de radio estaba un pedazo de mármol le preguntó a su padre qué era eso. “Mi padre era un judío piadoso me dijo que lo había tomado del lugar donde estuvo la sinagoga más grande de Viena. Esta piedra fue parte de las tablas que contenían los Diez Mandamientos. En la piedra estaba grabada en dorado una letra hebrea. Mi padre me dijo que la letra aparecía solamente en uno de los Mandamientos, el Cuarto Mandamiento que dice: Honra a tu padre y a tu madre y tú estarás en la tierra prometida. Después de eso, decidí permanecer en Austria y dejar que mi visa americana caducara”.

El 17 de diciembre de 1941, Viktor contrajo matrimonio con Tilly Grosser, en el registro civil de Viena. Meses después los nazis obligaron a Tilly a abortar a su primer hijo.

A los 37 años de edad, en septiembre de 1942, el Dr. Viktor Frankl, fue deportado al campo de concentración de Theresienstadt junto con su esposa y sus padres. Le asignan como prisionero el número 119,104.

Su padre murió en ese campo debido a la debilidad por hambre y dos neumonías. Su madre fue trasladada al campo Auschwits y murió en la cámara de gas. Viktor y Tilly, su esposa, fueron trasladados a Auschwitz, en donde él colaboró con la rabina Regina Jonas reconfortando a los prisioneros para prevenir suicidios; después Tilly fue llevada a Bergen-Belsen, donde murió por desnutrición, y Viktor fue llevado a los campos Dachau, Kaufering III y Turkheim. Fue liberado por las tropas norteamericanas el 27 de abril de 1945.

Tras su liberación, regreso a Viena y escribió el libro “Un psicólogo en el Campo de Concentración”, que es el testimonio de sus experiencias en los campos de concentración. Consideró entonces que sería conveniente transmitir “anónimamente” y en forma de libro todo lo vivido. Los destinatarios de este libro serían todas las personas que habían sufrido y los que estaban sufriendo las consecuencias de la guerra. También tuvo como propósito el dar su propia versión desmitificada de esa realidad. El hombre puede encontrar una razón para vivir, basada en su dimensión espiritual. Muchas personas en ese entonces, como ahora, buscan el sentido de su propia vida. Este testimonio fue gestado para todas ellas. Esta reflexión le sirvió para confirmar y terminar de desarrollar la logoterapia, considerada la Tercera Escuela Vienesa de Psicología.

Así que en 1946, publicó su libro: “Ein Psychologe erlebt das Konzentrationslager” (Un psicólogo en el Campo de Concentración). En ediciones posteriores, a este libro se le conoce como: “El hombre en busca de sentido”.

Mostramos dos párrafos del libro: “Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: la última de las libertades humanas –la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias para decidir su propio camino–”.

Su libro termina con el párrafo: “Nuestra generación es realista, pues hemos llegado a saber lo que realmente es el hombre. Después de todo, el hombre es ese ser que ha inventado las cámaras de gas de Auschwitz, pero también es el ser que ha entrado en esas cámaras con la cabeza erguida y el Padre Nuestro o el Shema Yisrael en sus labios”.

En julio 18 de 1947, se casó por segunda vez con Eleonore Schwindt, a quien conoció en la Policlínica. Era enfermera, no judía. Estuvieron casados por un poco más de 50 años. Elly transcribía todas las grabaciones de su esposo.

Tuvieron una hija, Gabriella, casada con el Dr. Franz Vesely y dos nietos, Alexander David y Katherina Rebekka.

En 1949, recibió el Doctorado en Filosofía presentando su tesis: “La presencia ignorada de Dios”.

En 1955 fue nombrado profesor de la Universidad de Viena. A partir de 1961, Frankl mantuvo cinco puestos como profesor en los Estados Unidos en la Universidad de Harvard y en la Universidad de Stanford, así como en las de Dallas, Pittsburg y San Diego. Continuó dando clases en la Universidad de Viena hasta los 85 años de edad de forma regular. Impartió cursos y conferencias por todo el mundo.

En 1978, Víktor hizo una visita a la Universidad Iberoamericana; donde participó en una conferencia magistral titulada: “La voz que clama en demanda de Sentido”. En 1987, regresó a México para participar como Invitado Especial en el congreso “Gente Nueva”, en Guadalajara, Jalisco. Publicó más de 30 libros, traducidos a numerosos idiomas.

Expresaba ante varias personas que adoraba a su esposa Elly, a su hija Gabriella, a sus nietos Katherina y Alexander, y llevaba una afectuosa, cordial y respetuosa relación con su yerno el Dr. Franz Vesely.

Frankl con su esposa, Leonor; hija, Gabriella; y nietos, Alejandro y Katherina, en Viena, 1978.

El 2 de septiembre de 1997, a los 92 años de edad, falleció el Dr. Viktor Emil Frankl en Viena, Austria.

La Logoterapia es un método psicoterapéutico orientado a descubrir el sentido de la vida.

El término “Logos”, acuñado por Heráclito de Efeso en el siglo VI a.c. fue utilizado por Viktor Frankl como Sentido, por lo tanto, la Logoterapia es la terapia que se enfoca en descubrir el sentido de la vida para cada persona.

Es un tratamiento y acompañamiento para personas que sufren problemas existenciales, ante el cambio de costumbres, la devaluación de las tradiciones y de los Valores, así como una pérdida de sentido o crisis personal.

La Logoterapia detecta los síntomas de Vacío Existencial y despierta en el ser humano la responsabilidad ante sí mismo, ante los demás y ante la vida. Invita a hacernos conscientes de nuestra libertad de elegir y asumirla responsablemente, por ello es un camino hacía el crecimiento personal.

El Dr. Frankl concluyó “…llegué a comprender que lo primordial es estar siempre dirigido o apuntado hacia algo o alguien distinto de uno mismo: hacia un sentido que cumplir u otro ser humano que encontrar, una causa a la cual servir o una persona a la cual amar”.

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